lunes, 7 de diciembre de 2015

Dieciocho años sin ser campeón, ¿por qué le voy al Cruz Azul?

Hoy se cumplen 18 años de la última vez que Cruz Azul fue campeón de liga y estos largos años como fiel aficionado al equipo celeste han sido sinónimo de tristezas, decepciones y burlas constantes. ¿Por qué le vas a ese equipo? Me cuestionan, hoy me propongo contestar esa pregunta, porque yo también necesito la respuesta.

Gritaba el Tano Pasman en un vídeo que se hizo viral cuando River Plate descendió “¡la culpa es de mi viejo que me hizo hincha del River!”, como él, mi afición también fue heredada, recibí de regalos playeras azules, balones con el escudo y fines de semana viendo partidos que en aquella época se me hacían larguísimos y pesados… Lo cierto es que a mi padre puedo culparlo por la afición, pero él no es el responsable de esta ferviente pasión.

El hombre, mi ídolo de toda la vida, el grandote de Cerro Azul fue el parteaguas. Yo era un niño de apenas 6 años viendo la final del Torneo Invierno 97, curiosamente el equipo llevaba 17 años sin ser campeón, la escena se convirtió en un mito digno de Homero: en la última jugada del partido, el portero Ángel Comizzo patea en la cara a nuestro delantero Carlos Hermosillo, se marca penal, él con la sangre escurriendo, se levanta, toma la pelota y en un acto de gallardía se dispone a cobrar, ¡imaginen la escena en la cabeza de un niño! Había incertidumbre, incredulidad, desconfianza y temor en el ambiente, pero el jugador con el número 27 rompió nuestras gargantas con el grito de gol, la epopeya se había concretado: Carlos Hermosillo anotó y le entregó la estrella número ocho al Cruz Azul… Y en tal proceso yo me había enamorado, no había vuelta atrás.

Pero como en toda fiesta increíble la resaca siempre es consecuencia, es lo justo, en esta vida uno no se la puede pasar gozando, se tiene que sufrir, porque cierta dosis de placer implica después la misma de dolor, eso con los años me quedó más que claro.
La resaca (o “la maldición” para otros) comenzó con el singular gol anotado por el argentino Alejandro Glaría en el último minuto de la final de 1999 contra Pachuca. Después perdimos el título de la Copa Libertadores contra Boca Juniors, aunque fuimos el primer equipo mexicano en llegar a una final continental y a la fecha aún ninguna escuadra azteca gana dicho torneo.
Después siguió la final perdida contra Santos, luego la de Toluca en 2008 (a mí sentir la más dolorosa), también perdimos un título contra Monterrey en el 2009 y finalmente la más conocida en la que perdimos en el último minuto contra nuestro acérrimo rival, América, en penales después de ir ganando; además en todo este lapso también perdimos dos finales de Concachampions: contra Atlante en el 2009 y Pachuca en el 2010. Cruz Azul se ganó a pulso los apodos de “subcampeón” y “frustrazul”, hasta se inventó un nuevo verbo que consiste en perder en el último momento aunque tengas todo a favor, “la cruzazuleaste, cabrón”.

¿Por qué tantas derrotas? Las respuestas son tantas: malos manejos de la directiva, pésima planeación, promotores avariciosos, contrataciones infructuosas, abandono de la cantera, aburguesamiento de los jugadores, decisiones erradas, el peso del pasado, tal vez hasta una psicología derrotista… Pero, ¿cómo le explica uno al corazón eso?

¿Por qué le vas al Cruz Azul? Porque para mí es un gigante dormido, que se ha caído pero que cada torneo sueña con levantarse, “éste es el bueno”. Porque en el corazón no se manda, uno no decide nunca de quién enamorarse, simplemente pasa y obviamente no todo es color de rosa, si el amor es verdadero se llora, se sufre y se lucha, si todo fuera fácil, ¿qué caso tendría? Qué aburrido sería ser aficionado de un equipo que es campeón cada año…

¡Cuidado! No es masoquismo, yo a mi equipo, como escuadra grande, le exijo, le grito y crítico, lo cierto es que nunca lo abandono, porque no está en mi personalidad ni mis convicciones el dar la espalda cuando las cosas se ponen duras, es en los momentos más espinosos cuando se muestra de que se está hecho, más que gozar perdiendo es darle sentido al dolor: he derramado lágrimas, se me ha roto el corazón y he sido la burla de todos pero por una razón: porque sé que un día Cruz Azul se va a levantar, ¿y se imaginan? Después de tantos años difíciles lo glorioso que sabrá volver a ser campeón, porque sólo el que ha sufrido sabrá disfrutar. Sé que un día nos vamos a levantar porque de niño vi a Hermosillo tirado, sangrando y frente a todas las adversidades se paró y nos llenó de gloria.

Tal vez la razón de esta resaca es para depurarse de los malos aficionados, de esos que no tienen fe y abandonan, porque para irle a La máquina celeste necesitas ser valiente, fuerte, noble, humilde, entregado y tener confianza. Nuestro equipo no es ninguna moda, se ha forjado entre lágrimas y esfuerzos, si eres de los que abandonan algo porque se ha puesto complicado y no tienes carácter para enfrentar la adversidad, busca entre los otros 17 equipos de la liga, porque Cruz Azul no es para ti.

¿Por qué le voy a Cruz Azul? Tal vez la respuesta se resume a que en el fondo me recuerda muchísimo a mí y es una lección de vida, porque nada de lo que vale la pena es fácil, debes caerte si quieres algún día poder volar, vas a llorar sangre si quieres merecer, te debes esforzar siempre, no te puedes rendir si quieres gozar y lo más importante: debes creer siempre en ti aunque nadie dé un peso por ti.

Dice Quique Wolff: “¿cómo vas a saber lo que es el amor si nunca te hiciste hincha de un club?” Para mí el fútbol es lo más parecido a la vida y el Cruz Azul es lo más parecido al amor... Y en la vida, como en el amor, nunca se renuncia.


miércoles, 6 de marzo de 2013

Ausencia y Distancia.

Miro tus ojos color miel. Huelo tu largo cabello. Descubro tus lunares. Cuento tus pecas. Te imagino desnuda. Calculo el tamaño de tus senos. Intento adivinar tu nombre. Te invento una historia: un pasado azul; de caramelos, columpios, cuentos y anhelos. Te encuentro [en presente], aquí estamos, pero no para siempre; devengo contigo y ya soy parte de tu vida…
Después, recuerdo que me perdí entre Tania y Paola [no me decidí por un nombre]. Alzo la vista, ya no te veo; tu imagen se vuelve hostil y ajena a mi memoria.
Te he perdido sin tenerte. Ausencia.
Te olvidé sin conocerte. Distancia.
¿Reminiscencia? ¿Un sueño? ¿Sofía?
Distancia entre cuerpos, recuerdos y encuentros.
Ausencia en nombres, espacios y tiempos.
[¿Soledad?]
Ausencia y distancia.
(La puerta del metro se cierra; aquí no pasó nada.)
[Silencio]

domingo, 5 de agosto de 2012

Tiempo De Héroes

"Though nothing will keep us together. We could steal time, just for one day. We can be heroes, for ever and ever. What d'you say?" – David Bowie.

Se cuentan historias de hombres valientes, que alzaban las espadas en honor a sus convicciones, que luchaban por lo que creían; algunos sorteaban mil aventuras de las que siempre salían airosos y bien librados. Otros buscaban el cambio, soñadores que todas las mañanas se despertaban esperando ver un mundo diferente; más justo y por supuesto libre. También estaban los que con el ejemplo y la resistencia lograban lo que buscaban, algunos que en lugar de armas y violencia, con ríos de tinta y complicados diagramas evocaban el cambio.
Miles de historias bellas son las que se cuentan: como la de Odiseo el rey aventurero, Aristóteles el príncipe de la Filosofía, Alejandro Magno el jamás vencido, Jesucristo el predicador, Galileo el científico, Emiliano Zapata el revolucionario, por citar algunos ejemplos.
Todos ellos llenos de valentía, comprometidos con una causa, alcanzaron la trascendencia; hombres adelantados a su tiempo, que por tener el sentido del deber bien desarrollado, muchas veces sus ideales se volvieron los epitafios de las tumbas en las que descansan. Los llamaron locos, enfermos, agitadores, insensatos, tontos soñadores, rebeldes y peligrosos. Yo lo llamo: héroes.
Murieron de manera espantosa y triste, envenenados como Sócrates, quemados como Bruno Giordano, lapidados como Hipatia de Alejandría, decapitados como Tomás Moro, fusilados como Hidalgo y Allende o enfermos como Cristóbal Colón. Pero como dirían los antiguos griegos, sólo el muerto puede ser considerado héroe. Y no justifico sus decesos, sólo argumento que fue el medio para volverlos eternos.
El tiempo da la pauta para la muerte de un hombre, ése es el triste destino que nos concierne a todos, pero podría ser la consolidación de un héroe. Es triste conmemorar la vida de un valiente muerto, pero es alentador recordar sus aventuras y luchas, siendo conscientes de su legado. No les digo que abracemos la muerte, sólo que tengamos coraje, si debemos morir por nuestras ideas, que sea así mil veces.
Siempre será tiempo de héroes, los que ya lo son, los que serán y los trabajan en ello. Y es que, ¿qué puede significar la muerte para aquel que inspira generaciones completas y que vive latente en las discusiones, los libros y las mentes?
Por eso elevo un cántico a aquellos hombres que pese a conocer lo fugaz de su existencia tras haber nadado en las frías profundidades de la condición ontológica de lo que fue, de lo que es y de lo que no será, continúan fijando la mirada más allá de las terrenales montañas y ciudades, con unos ojos perdidos en las estrellas, en las inmortales… Soñadores que imaginan un mundo diferente, utopistas con una esperanza inapagable, revolucionarios que no sé conforman con lo que ya existe, vanguardistas que siempre se reinventan, músicos que crean melodías y ritmos nuevos con los que inspiran, pensadores comprometidos sólo con la verdad y armados con la espada de la crítica, poetas siempre sensibles, curiosos y auténticos,los locos y enfermos que crearon sus propios mundos que nadie comprende y que sin embargo, son más justos y nobles que el nuestro, los nunca conformes, los siempre creativos, ésta canción es para ustedes
Hermanos de animus, de alma, de sangre y de sueños, ¡alisten sus espíritus, preparen sus mentes, su lanza será el amor y la esperanza! ¡Qué esto sea una oda para nosotros los creadores y entes de cambio! Una canción que regocije y anuncie a nuestro espíritu trascendente. ¡Superen y abandonen los pesados caparazones de los complejos y estereotipos!
¡Seamos hermosos por valientes, hermanos! Por caernos, pero más por levantarnos, por no darnos por vencidos, por ser honestos y considerados, diferentes pero propositivos.
Hoy nos comeremos al mundo, este día domaremos el futuro, lo hacemos por las próximas generaciones; por bien propio y común. Luchemos valerosos y que la muerte nos espere, amigos.
Seamos héroes y sólo así aspiraremos a ser inmortales en el presente de nuestros hijos.

sábado, 30 de junio de 2012

Recibiendo a Günter Eich

Nublado, aquí siempre está nublado.
El aire hiede a la boca de un monstruo de pantano que se tragó a un viejo cadáver, también huele a leche rancia de una inocencia caduca; deseo infinito de seguir devorando.
Pájaros vuelan cautelosos, como quien ve al vacío para sentir la emoción de la mortalidad, pero volteando también a todos lados para evitar ser arrojado. Poner los ojos sobre la decadencia es un espectáculo único (mientras no se trate de uno).
Aquí sólo aterrizan los insensatos, como tú; los demás los trae la corriente del alcantarillado, les dicen los cansados, a otros los enfermos.
El cuerpo es bien apreciado, pero también desechable; puedes comprar unas cabezas que te hagan compañía y sean tus amigas, buscar en la basura brazos que te sean de utilidad, algunos riñones e hígados para alimentar a los perros y hasta puedes obtener unos labios frescos para amar (ten cuidado, la mayoría están deshechos).
Te digo que aquí siempre está nublado porque nunca dejamos al sol entrar; lo exiliamos, como a un Mefistófeles astral. La noche reina sobre nuestra desdicha pero para estar bien seguros de evitar la redención dorada, nos blindamos con una capa de humo, tan espesa como la muerte. Quizá ya es de día pero no hay modo de saberlo.
Renunciamos a ser felices y optamos por el ruido que distrae a nuestro dolor; templanza es la virtud, indiferencia la salvación. No me importa que las ratas muerdan mis axilas, yo el único apego que tengo es a las cucarachas que habitan en mi pantalón.
Aquí sólo esperamos algo… Que todo se acabe (pero no tenemos prisa). Un día el monstruo dejará de oler y aparecerá para devorarnos a todos (sería un agradable detalle que también alcance a las aves burlonas y triture sus alas), que las cabezas, ratas, labios, cucarachas, riñones y anhelos se fundan en ácido gástrico. La justicia llegará cuando todos seamos repulsivas alimañas regurgitadas.
Y al final, en modo de catarsis, ¡que llueva! Como nunca ha ocurrido, para absolver el pecado mortal del monstruo (comerse a toda la inmundicia sí que es algo grave) y que sea condecorado como héroe de guerra; de premio: un trueno que lo cercene y granizos enormes que le sirvan de tumba.
¡Bienvenido al pantano colega! Aquí los sueños azules, como el mío apocalíptico, son bien vistos. ¿Qué pasa? Tranquilo, aquí nadie espera nada de nadie, si ya no sueñas, tampoco hay problema.
Únicamente te quería dar unas palabras introductorias, viajero del tiempo. ¡Adelante! ¡Disfruta del futuro! Bienvenido a la ciudad… Por cierto, cuidado con las fauces de los topos, ya son más de cincuenta.


- Junio, 2012.

martes, 10 de abril de 2012

Del Mirar Y Lo Celeste

¡Señorita! Disculpe la tardanza y la torpeza de mis palabras, te las regalo con infinito cariño.

En el frío atardecer de un mes de otoño, dos figuras caminan por el mundo, como lo hacen, harán e hicieron millones más; lo inefable de lo múltiple haciendo el proceso de volver a la unidad.
Unos ojos tristes que proyectan nostalgia, de algo perdido que viene y se va con la noche, pero nunca es propiedad, sólo un deseo de anhelar. Ha escuchado grandes verdades y las que ha vivido son aún más, sabe que el sol un día dejará de iluminar y aunque le asusta la penumbra no deja de soñar. Sus mejillas se han humedecido en remordimientos y penas, una y otra vez, pero eso no ha erosionado su piel, todo lo contrario, se ha vuelto más sensible cuando las semillas de alegría y otras emociones son sembradas con el devenir.
Yo, que respondo a la silueta de la otra figura, soy un ser sin muchas expectativas ni apegos, pocas cosas me entusiasman y tengo problemas con sonreír. La voz de mi garganta permanece mucho tiempo callada porque prefiere escuchar los debates del alma (que son eternos e irresolubles, pero se manejan con respeto y a veces hasta congruencia). Soy un ser que disfruta contemplar las estrellas y en una noche nublada he de confesar que vi una silueta que hizo que también el alma callara y lo único sensato que se me ocurrió hacer fue contemplarla mientras la noche duraba. Esa es la razón por la cual miro las estrellas, porque un día me cautivó una muy bella y todas las noches esperaba su encuentro… pero a diferencia de tu luna dialéctica, mi estrella no volvió más, sólo se dejó mirar tres veces y después regresó inmersa al misterio universal, el cual debido a mi condición terrenal, aún no puedo descifrar. Ha sido mucho el tiempo que he mirado al cielo tratando de desenmarañar su enigma y a veces me canso, lloro y grito pero al igual que tú, no dejo de esperar.
Dos siluetas caminando por el mundo, una con los ojos tristes y otra con la mirada en lo celeste, en una tarde fría de un otoño cualquiera, coincidieron.
Y yo, conocedor de los grandes tipos de estrellas, reconocí en ti algo de las luces del espacio. ¿Será que no te erosionaste porque guardas como herencia algún tipo de polvo estelar? Sabes que el sol un día se va a apagar… Pero no olvides que el recuerdo de aquellos días nunca se irá, porque el pasado es algo que ni el primer motor podría cambiar.
Dices que no estarás por siempre, yo te respondí que eras libre y que no esperaba algo más. Sólo te pido que un día vengas, ahora que he bajado la mirada, pues en tus ojos inmensos he encontrado vestigios de lo estelar y lo creas o no (estás en tu derecho a refutar), creo que hay seres que pueden transmutar y no es casualidad que tu misterio me hiciera voltear a mirar.
Te invito a ver las estrellas, déjame comparar y analizar si eres una de ellas.
Me dijiste que no estarás por siempre pero el conocimiento de saber que en nuestro mundo terreo también hay cosas que pueden brillar me entusiasma y eleva mis expectativas.
Se mi estrella de la suerte y permite que sea el primer humano consciente que toca una de ellas. Déjame darte un abrazo y conmemorar tu llegada a la tierra o como aquí acostumbramos decir, festejar tu cumpleaños.
Gracias por tu existencia, luz y la benevolencia al dejarte encontrar.

En el atardecer y el frío de un mes de otoño, dos figuras caminan por el mundo, una responde al nombre de iluso y la otra… la otra es muy posible que sea una estrella, a la cual espero estrechar muy pronto.

viernes, 23 de septiembre de 2011

El Rinoceronte Y El Súcubo.

“Penia, estrechada por su estado de penuria, se propuso tener un hijo de Poros. Fue a acostarse con él y se hizo madre del Amor.” Platón.

De entre todos los demonios,
me tocó de verdugo el de tu ausencia.
Sus cuernos son la desesperación
que me embiste colérica.
Sus ojos de fuego, el dolor de verte
solo en mis sueños.
Sus labios, el imperante silencio.
Su lengua bífida, el sentir la derrota.
Su sustancia es la ironía
de saber que fuiste pero ya no vuelves.
El castigo que me tocó pagar por los besos
es el tormento del recuerdo,
de saber que fui parte del cielo
y ahora vuelo bajo sobre pantanos de hierro.

De entre todas las torpezas,
cometí el error de perderte.
La locura que se vive en el pandemónium
es similar a los aullidos de lobos,
sabes bien que te están olfateando
y se encuentran deseosos de degustar tu carne,
pero aún no sientes la mordida
y por eso te duele.
Estás esperando tu muerte,
como yo espero tu regreso.

Dicen que de las peores tragedias
las víctimas son las que mejores recompensas merecen;
te juro que he sufrido mucho,
tu demonio aún no me muerde
y aunque no aúlla, en verdad que me mira,
sus ojos son los que me hacen sentir
la angustia del perpetuo delirio.

No todo ha sido malo, es cierto,
el diablo le ha enseñado mucho al joven rinoceronte,
ahora sabe que para parir sentimientos
es bueno picarse fuerte las costillas,
conoce también que de las grandes tristezas
son los moldes dorados, de elegancia y elocuencia,
los que vienen a levantar aquello quebrado.

Es en serio que he pagado demasiado
el compartir tus sonrisas
y también es verdadero que ahora
me siento mejor preparado para tu demencia.
Sé que este demonio está escombrando el terreno
para tu regreso,
pues de entre todas las catástrofes
me tocó poseer un corazón ardiente.
Estoy deseoso de tu locura e irreverencia,
pues de entre todas las ambiciones
anhelo el volver a enamorarme.

Demonio del amor hazte presente
y muerde de una vez por todas mi ser.

viernes, 26 de agosto de 2011

El Oráculo Y El Querer

“Veritas est in puteo”.

Buscamos algo, pero no sabemos bien que es.
¿Será acaso un complemento?
¿El mito de los andróginos será cierto?
Se dice que queremos armonía.
La verdad queremos querer siempre,
así es la voluntad como fuerza y entidad,
insaciable, eterna y dolorosa.
El que siempre desea algo no se detendrá hasta conseguirlo
y cuando lo obtiene la voluntad le hará anhelar algo nuevo
y así consecuentemente,
hasta que los objetos ya no sean más el fin
sino el medio para siempre querer.
Querer y querer, hasta que ya no saber que querer
pero de todos modos querer a eso también,
cadena concatenada infinita,
nos moriremos anhelando aún algo pero seguiremos
sin saber porque.
Quizá la respuesta este en la máxima délfica:
“Conócete a ti mismo”
Porque el que se conozca sabrá los secretos de lo eterno;
lo múltiple volviendo a la unidad,
ya que nuestra esencia real es la cósmica
de lo que todo está hecho y ya no habrá misterios,
porque el que todo lo conoce
y de todo es parte en el uno,
ya no podrá anhelar querer más nada
porque todo será parte y extensión de él.
Pero el azar es caprichoso y el conflicto extenso,
el que se conozca a si mismo
lo sabrá todo pero también estará muerto
porque parte de conocer bien es perecer.
Lo mejor es la aporía, decirle sí a la vida
y querer querer cosas inmensas para que nunca las toquemos
y sin embargo casi las alcancemos.
Debemos aspirar al logos por el camino de la epistéme.
Y si un día alguien logara obtenerlo entero…
Le recomiendo una segunda consulta oracular,
quizás ya tenga un consejo nuevo.
De todos modos no te aterres demasiado, la tragedia es inminente…

(Pero el eterno retorno también).