viernes, 23 de septiembre de 2011

El Rinoceronte Y El Súcubo.

“Penia, estrechada por su estado de penuria, se propuso tener un hijo de Poros. Fue a acostarse con él y se hizo madre del Amor.” Platón.

De entre todos los demonios,
me tocó de verdugo el de tu ausencia.
Sus cuernos son la desesperación
que me embiste colérica.
Sus ojos de fuego, el dolor de verte
solo en mis sueños.
Sus labios, el imperante silencio.
Su lengua bífida, el sentir la derrota.
Su sustancia es la ironía
de saber que fuiste pero ya no vuelves.
El castigo que me tocó pagar por los besos
es el tormento del recuerdo,
de saber que fui parte del cielo
y ahora vuelo bajo sobre pantanos de hierro.

De entre todas las torpezas,
cometí el error de perderte.
La locura que se vive en el pandemónium
es similar a los aullidos de lobos,
sabes bien que te están olfateando
y se encuentran deseosos de degustar tu carne,
pero aún no sientes la mordida
y por eso te duele.
Estás esperando tu muerte,
como yo espero tu regreso.

Dicen que de las peores tragedias
las víctimas son las que mejores recompensas merecen;
te juro que he sufrido mucho,
tu demonio aún no me muerde
y aunque no aúlla, en verdad que me mira,
sus ojos son los que me hacen sentir
la angustia del perpetuo delirio.

No todo ha sido malo, es cierto,
el diablo le ha enseñado mucho al joven rinoceronte,
ahora sabe que para parir sentimientos
es bueno picarse fuerte las costillas,
conoce también que de las grandes tristezas
son los moldes dorados, de elegancia y elocuencia,
los que vienen a levantar aquello quebrado.

Es en serio que he pagado demasiado
el compartir tus sonrisas
y también es verdadero que ahora
me siento mejor preparado para tu demencia.
Sé que este demonio está escombrando el terreno
para tu regreso,
pues de entre todas las catástrofes
me tocó poseer un corazón ardiente.
Estoy deseoso de tu locura e irreverencia,
pues de entre todas las ambiciones
anhelo el volver a enamorarme.

Demonio del amor hazte presente
y muerde de una vez por todas mi ser.

1 comentario:

  1. No se puede domesticar a un rinoceronte.

    Je que interesante relato, me parece curioso como cuando hablas de cosas sobre el tema inspiras como un poco de incertidumbre y confusión.
    me agrada aunque, creo que ya estas pero si bien embarrado jajajaja, curiosa catástrofe la tuya.

    Mch

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