Me encontraba únicamente armado con un pedazo de madera y grafito que ostentaba orgulloso un número dos dorado y una mente propositiva.
El reto era claro, tenia que dominar y hacer mío el vacio, llenar la nada.
Debía salir vencedor o dejarme perder como una pequeña estrella más, que paso por este inhóspito espacio, intento brillar, fue sometida y luego olvidada; como mil millones de estrellas más, que ahora solo sirven en estadísticas; que nadie consulta y a nadie le importan.
La atmósfera era hostil y helada, sabia lo que pasaba, me encontraba en el lugar donde la bestia acudía a realizar los asesinatos de soñadores y sus sueños.
De pronto percibí su olor, despedía una soledad extrema, que era tóxica y me enfermaba.
Apareció frente a mi y me tomo por el cuello, se robo toda mi energía, me fue devorando poco a poco, me arranco primero las piernas, con el propósito de hacerme sentir arrinconado y no consiguiera huir, me gritaba a la cara, por eso no le hizo nada a mis oídos, pero si a mi lengua, me despojo de ella y luego cerro mi boca, para que no pudiera gritar, el cáncer de la impotencia iba destruyéndome por dentro, luego envejeció mi cuerpo y confundió mi mente con stress y millones de cuestionamientos, que eran laberintos a los que olvidaron construirles una salida.
Todos estos sufrimientos fueron parte de la tortura que sufrió mi ser, y cuando todo parecía perdido, pues mi cuerpo estaba mutilado y mi razón era un nudo, llegue al limite del dolor, ya no podía sufrir mas; la muerte se veía cercana y el fin de mi existencia por consecuencia inminente.
Cerré el único ojo que me quedaba, y me desmaye, mas bien me dormí y comencé a soñar.
Mi alma y mi imaginación me dieron la respuesta, mientras caía por el infinito derrotado.
De pronto desperté, me pare y note que había dejado de descender, me di cuenta que me encontraba en la base de una columna inmensa.
Lo comprendí todo, yo construí aquella obra que me salvo mientras soñaba, y tenia que continuar creándola, jamás sentí tanta necesidad de hacer algo. Después de todo soy un arquitecto, mis trabajadores son mis fieles manos que hacen equipo con la tinta, mis ladrillos son las letras que forman palabras, que en conjunto vuelven tangibles mis proyectos, ideas y sueños.
Me niego al vacio, por eso continuo creando esta gigantesca columna, que me aleja cada vez más de la bestia de la desolación y me acerca a los inmortales.

ei fozzie todo lo k escribes me gusta un buen
ResponderEliminary este no fallo jaja
igual me gusto
buenmo ya me voi jeje pero este y
el de cambio de opinion son los k mas me gustan jaj claro sin omitir la palmera jaja